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Una pequeña historia en la que los protagonistas fueron los mas pequeños de nuestras Hermandades. El pasado día 2 de Mayo de 2005 tuvimos la oportunidad de hacer accesible a los mas pequeños de nuestros hogares, eso que con tanta ilusión realizamos los mayores, poder cargar con un paso, ser Hermanos de Carga. 
En esta ocasión, para conmemorar la Cruz de Mayo, a Inmaculada se le ocurrió la feliz idea de realizar un Paso al tamaño de los mas pequeños. Para que fueran ellos los protagonistas por unas horas.  las herramientas para construir el "Pasito" fueron: ilusión, unas cuantas horas de dedicación y amor a las cofradías. 
Y surgió este "Pasito" con sus varales, emblemas, monte calvario, Cruz, sudario, INRI y faroles con guardabrisas. 
A primera hora fueron apareciendo los jóvenes cofrades con sus medallas al cuello, acompañados de padres y familiares e hicieron posible lo imposible. Vimos turnos de carga con hermanos desde los seis hasta los doce años y los vimos procesionar con seriedad y responsabilidad.
Claro que no sabemos quien disfrutó más del momento, si los chavales, o los padres de estos, dándoles consejos sobre como coger la horquilla o meter el hombre bajo el varal. (Algunos padres fueron incapaces de resistir la tentación y se metieron unos instantes bajo el paso) No contentos los pequeños hermanos con esto, no dudaron un momento ante el reto de llevar en procesión a la Cruz a visitar las Cruces levantadas en el Palacio de la Torre de Sande de la "Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Expiración" y la Cruz de la "Cofradía de los Ramos" en la puerta de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. Los momentos cofrades se sucedieron unos tras otros durante la mañana de aquel día soleado, tanto en la plaza de Santa María como en la procesión, como delante de las otras cruces e incluso en el regreso. Durante la tarde no hubo descanso para el "pasito de la Cruz" donde se sucedieron los turnos improvisados de niñas y niños (y no tan niños) que nos sumieron en horas de encanto. Antonio Ramos
Tu llegada engalanó el ambiente, resplandor, ilusión, alegría y colorido en las plazas de nuestra ciudad. Santa María, con altar en honor a ti, el olor a incienso lo llenaba todo, rodeándote hermanos cofrades y ¡cómo no!, lo mejor, pequeños hermanos que disfrutaban con llevarte en sus jóvenes hombros. Así, se cumplieron muchas ilusiones, de mayores y de niños, alegría de compartir y sentirse unidos, alegría de vivir algo bonito, y todo por ti, Señor, por resucitar y darnos otra oportunidad a toda la humanidad. Inmaculada Hernández Paz.
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